Una sonrisa sin gato

marzo 31, 2009

Una sonrisa sin gato

Por J.A. Gallardo   

 

 -podrías decirme, por favor, cómo hago

para salir de aquí, ¿Qué camino debo tomar?

    -Eso depende del lugar al que quieras ir-

respondió el gato.

    -La verdad es que me da igual- dijo Alicia.

    -Entonces da lo mismo cualquier camino

que sigas- dijo el gato.

    -Bueno siempre que llegue a alguna parte

– dijo Alicia.

    -¡Ah!, eso es seguro que suceda, si es que

caminas lo suficiente…

Mírate al espejo… obsérvate… ahora cierra los ojos ¿Sigues ahí?

Todos nos hemos cuestionado alguna vez el que hacemos aquí, pero pocos nos hemos preguntado si en realidad estamos aquí. Estamos tan cómodos en lo que nosotros creemos es real que no analizamos si acaso hay algo más que nuestros sentidos no pueden captar que puede estar ahí y sin embargo no creemos en el.

Tomemos como punto de partida a un sujeto que observa un árbol. Para este caso tenemos dos posibles posturas: el sujeto cree en el árbol porque lo ve ó logra ver el árbol porque cree en él. Para esto vemos que como realidad tomamos todo aquello que los sentidos pueden captar, sin embargo cómo podemos asegurar que no existe algo más en el universo que no puede ser captado por nuestros sentidos.

 Para ejemplificar lo anterior ahora veamos el punto de vista de un sordo, en este caso el árbol se cae y, en teoría, se escucha un gran estruendo. En este ejemplo el sordo puede ver caer el árbol, sin embargo no logra escucharlo, para él el estruendo no es parte de su realidad, para él dicha escandalera no existe.

 Ahora veamos el poder que la mente tiene en nosotros. Aquí se podría mencionar el caso de la esquizofrenia, en la que sus síntomas son delirios y alucinaciones, las personas que padecen de esta enfermedad aseguran ver y escuchar cosas que los demás no podemos ver. Esto quiere decir que ellos están creando su propia realidad, la cual difiere de la nuestra y los catalogamos de locos.

Veamos ahora esta situación:

 Dos hombres se encuentran hablando acerca de una mesa la cual observan.

-Mira que hermosa mesa café-dijo el primer hombre.

-¿Cuál?- pregunto el segundo.

-Esa, la que se encuentra en el medio de la habitación, aunque no me parece café del todo ¡Café claro! Eso es, que hermosa mesa café claro.-dijo el primer hombre.

-Creo que diferiré de ti mi amigo, me parece que el verdadero color de la mesa es beige- dijo el segundo hombre.

Un tercer hombre dirige la mirada al centro de la habitación y exclama sorprendido:

-¡Dios mío, hay un elefante en medio de la sala!

-Otra vez estás viendo cosas, ya te hemos dicho que te quedes en el rincón callado-dijo el primer hombre un poco irritado.

-¡A callar!- dijo el enfermero a través de los barrotes de la puerta de la habitación –que alborotan a los demás pacientes.  

 En esta situación podemos observar tres diferentes realidades. La primera la observamos con el primer y segundo hombre, estos se encuentran discutiendo acerca de una mesa que ambos ven, sin embargo uno tiene una opinión un poco diferida del otro, sin embargo ambos dialogan para hacer coincidir sus realidades, lo cual no está muy lejos de lo que nosotros hacemos día a día. Por otro lado tenemos al tercer sujeto el cual difiere completamente a la realidad de los dos primeros sujetos, el cual representa a los locos de nuestra sociedad, a los cuales los recluimos por no coincidir con nosotros. Por último tenemos al enfermero, este personaje me parece el más interesante, pues él no es más que un observador de lo que para nosotros es real y nos mantiene recluidos como los locos que somos.

 Ahora quisiera retomar el punto del hombre observando el árbol y transportarlo al último punto que hemos visto. En este momento ya no es solo un hombre el que ve el árbol, ahora son dos y entre ambos se crean la realidad de este. Siguiendo este razonamiento he desarrollado con colaboración de Juan Fabián Hernández una teoría, la cual dice lo siguiente:

 Quizás en realidad la forma material que creemos tener no sea la verdadera, o incluso puede que en realidad ni siquiera seamos materia. Lo que quiero decir con esto es que todo lo que vemos, escuchamos, sentimos, olemos y probamos puede que en realidad no existan. Yo nos veo como un ente, como un conjunto de creencias colectivas, las cuales están en realidad en otro lugar diferente al que percibimos, el cual yo he llamado “la madriguera de conejo”. De esta manera podemos visualizarnos si queremos como cerebros flotando en esta inmensa madriguera, y lo que vivimos no es nada más que el delirio colectivo de estas mentes.        

     …-Pero yo no quiero visitar a los locos-

reclamó Alicia.

     -¡Ah!, eso no podrás evitarlo-dijo el gato-,

pues aquí todos estamos locos; yo estoy loco, y

tú también estás loca.

    -¿Por qué dices que yo estoy loca?-dijo

Alicia

    -Sino estuvieras loca- dijo el gato -, no

estarías aquí.

 

Fragmento de ” Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll

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